Cuando hablamos de Tantra estamos enunciando un término Sánscrito que está encuadrado dentro de una cultura, una tradición con un fundamento riguroso. Podemos estar de acuerdo o no pero no es lo correcto dentro de una metodología y dentro de lo que sería la “ciencia” de una exposición filosófica o Teológica de algo e ignorar sus fuentes y raíces.

En todas las tradiciones existen muchas controversias sobre las enseñanzas de tal o cual maestro que establece tal o cual corriente espiritual.

Teniendo en cuenta que todo pensamiento espiritual no se puede demostrar pero si lo hacemos riguroso, cuando lo convertimos en materia de estudio, esa materia tiene unos parámetros que deben ser seriamente respetados por aquellos que lo estudian.

Un teólogo católico va a estudiar la teología haciendo epistemología conociendo el significado de los términos, estudiando las escrituras, buceando dentro de la historia para ver si hubo o no concordancia entre la cronología y a partir de ahí se forma un pensamiento; además de la fe que pueda tener esa persona de lo que ella entienda o sienta o incluso lo que le gustaría que fuera. La visión sobre Cristo por ejemplo, puede ser de una manera para muchas personas, pero un teólogo o un sacerdote, investiga sobre la figura, lo mismo pasa con el Tantra.

El Tantra, no es un despropósito para que las personas manifiesten sus represiones sexuales ni tampoco es todo lo que una persona le gustaría que fuera para justificar su vida.
El Tantra es lo que dice el Tantra y a partir de ahí lo estudiaremos rigurosamente. Pero para eso nos debemos aproximar a sus escrituras así como también a quienes lo conocen; y sobre eso establecemos la ciencia de lo que es el Tantra.